Niña vestida de comunión con globos de colores

Comunión Deva

Dicen que lo bueno siempre se hace esperar, y así es. Deva tuvo que tener paciencia para hacer su primera sesión de fotos de comunión en la playa. No cesaba de llover, ya pensábamos que no nos quedaba más remedio que renunciar, cuando un rayo de sol apareció al principio de la semana: ahora o nunca, allá vamos. Fueron dos horas de paseos, fotos y juegos que, con la ayuda y paciencia de sus padres (María y Quique), se convirtieron en una sesión inolvidable y única. Gracias a los tres por este regalo.

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